Enfoque

El mito de la multitarea: por qué cambiar de tarea te hace más lento

Un portátil abierto con un documento a medio escribir, un teléfono con una notificación iluminada y una taza de café sobre una mesa de madera

Hace unos meses estaba especialmente orgulloso de mí mismo: escribía un artículo, contestaba mensajes del móvil en cuanto llegaban y tenía dos pestañas más abiertas "por si acaso". Me sentía productivo, como si estuviera sacando el máximo partido al tiempo. El problema llegó al final del día: el artículo que normalmente me lleva dos horas me había costado casi cuatro, y no recordaba bien ni la mitad de lo que había contestado por mensaje. No estaba haciendo más cosas a la vez. Estaba haciendo todo peor, una cosa detrás de otra, muy rápido.

Lo que de verdad pasa cuando "haces varias cosas a la vez"

Salvo excepciones muy concretas, el cerebro no procesa dos tareas que requieren pensar al mismo tiempo. Lo que hace es cambiar de una a otra muy deprisa, y ese cambio no es gratis: cada vez que saltas de una tarea a otra pagas un pequeño coste en velocidad y en calidad, aunque no lo notes en el momento. A ese coste los investigadores lo llaman atención residual: una parte de tu cabeza se queda enganchada en lo que estabas haciendo antes, incluso después de haber cambiado de tarea. Por eso la "multitarea" no reparte tu atención entre dos cosas, la fragmenta entre varias, y el resultado final es peor en las dos.

Esto es distinto de lo que cuento en el artículo sobre recuperar el foco tras una interrupción, que habla de interrupciones que vienen de fuera. Aquí hablo del cambio de tarea que me provoco yo mismo: la pestaña que abro sin que nadie me lo pida, el móvil que miro porque sí. Es un coste que no me impone nadie, me lo pongo yo.

Cuándo sí puedes combinar tareas sin pagar el precio

No toda combinación de tareas es mala. El problema aparece cuando combinas dos cosas que requieren pensar de verdad: escribir y responder mensajes, por ejemplo, o leer algo importante mientras sigues una conversación. Combinar una tarea que exige atención con otra que es prácticamente automática —doblar ropa mientras escuchas un podcast, caminar mientras llamas a alguien— no tiene ese coste, porque una de las dos no compite de verdad por tu capacidad de pensar. La clave no es "nunca hagas dos cosas a la vez", es identificar cuál de tus combinaciones habituales junta dos tareas que sí compiten entre sí.

Cómo evito la multitarea autoimpuesta en el día a día

Lo que mejor me ha funcionado es tratar cada bloque de trabajo como si solo pudiera tener una pestaña abierta, aunque tenga veinte. Reviso mensajes y correo en momentos fijos, no según van llegando, algo que explico con más detalle en el artículo sobre gestión de tareas. Y cuando me siento a hacer un bloque de trabajo con la técnica Pomodoro o time blocking que comento en este otro artículo, el móvil se queda literalmente fuera de la mesa, no en silencio encima de ella: si lo veo, ya he pagado parte del coste aunque no lo coja.

La idea central: la multitarea no te hace rendir el doble, te hace rendir peor en ambas cosas, porque cada cambio de tarea deja un rastro de atención en la tarea anterior. Hacer una cosa cada vez no es lentitud, es la forma de no pagar ese coste una y otra vez.

Resumen rápido

  • Lo que llamamos multitarea casi siempre es cambiar de tarea muy rápido, no hacer dos cosas a la vez de verdad.
  • Cada cambio deja atención residual en la tarea anterior, lo que reduce la velocidad y la calidad de la siguiente.
  • Combinar una tarea que exige pensar con otra automática no tiene ese coste; combinar dos que exigen pensar, sí.
  • Fijar momentos para revisar mensajes y alejar el móvil durante los bloques de trabajo reduce la multitarea que me impongo yo mismo.

Preguntas frecuentes

¿Entonces nunca puedo escuchar música mientras trabajo?

En mi experiencia depende de la tarea y de la música. Para trabajo mecánico o repetitivo no suele haber problema; para escribir o resolver algo complejo, a mí la música con letra sí me compite por atención, así que la reservo para otro tipo de tareas.

¿Por qué siento que soy bueno haciendo varias cosas a la vez?

Es una sensación muy habitual, pero varios estudios encuentran que quienes se perciben mejores en multitarea no suelen rendir mejor en pruebas reales de cambio de tarea. La sensación de estar aprovechando el tiempo no es lo mismo que estar rindiendo más.

¿El coste es el mismo para todas las tareas?

No. Cuanto más compleja o menos practicada es una tarea, más atención residual deja al cambiar de ella. Por eso noto mucho más el coste al alternar entre escribir y responder mensajes que, por ejemplo, entre dos tareas que ya tengo muy automatizadas.

Antes de seguir: si quieres ponerle un número a lo que te cuesta cambiar de tarea, he preparado una calculadora del coste de la interrupción que estima, a partir de tu rutina, cuántas horas a la semana se te van en recuperar el ritmo.
LG

Luis González

Escribo en Modo Enfoque sobre productividad real, probada por mí mismo antes de recomendarla. Más sobre mí →